sábado, junio 07, 2008

Bien, como habéis podido comprobar, los (pocos supongo) que estáis leyendo esto, hace mucho que no escribo, y existe una razón.
De pronto han cambiado muchas cosas en mi vida, y creo que este blog pertenecía a otra época. La verdad es que me da pena este descuido, pero creo que es hora de que se cierre. Necesito nuevos motivos por los que escribir. ¿Alguien tiene alguno?

jueves, diciembre 27, 2007

¿Paranoia? Quizá...


Un problema. Le das vueltas. Lo miras por todos los lados. Intentas buscarle solución, sabes cual es, pero no la tomas. Al no tomarla el problema se complica. Ahora el problema tiene variantes. Le das vueltas a las variantes del problema. Ahora, puede pasar cualquier cosa, y no tienes ni idea de cual será. Haces conjeturas. Algunas realistas, otras idealistas, quizá demasiado. Es poco probable que venga alguien en plan Men In Black a borrarle la memoria a todo el mundo, incluyendo ese problema tuyo.
Le das vueltas y en una sola noche dando vueltas en tu cama has encontrado unas 35 posibles variantes al problema, 29 de las cuales no tienen solución descartando el suicido, lo que empieza a convertirse en una opción palpable.
¿Cómo es posible que un problema se complique tanto? A lo mejor solo está en tu cabeza, pero, ¿y si no? Quién sabe si por algo que has hecho alguien le está poniendo precio a tu cabeza… Demasiado paranoico. Quizá solo una palicilla. O a lo mejor se lo guardan, solo para acumular tus cagadas y que un día exploten en tu cara y quedes con un asqueroso olor a mierda durante un tiempo.
Bien, volvamos a las variantes. Si sigues sin hacer nada esas variantes del problema se volverán a dividir. No se sabe como pero ahora, por haber dejado tu holgazán culo engordando en tu sofá sin hacer nada, has conseguido que un nimio problema se haya convertido en casi cualquier problema que se te ocurra, porque sabes que los problemas empeoran, lo que no sabes es cómo.
Es el momento de la paranoia. Sales de tu casa con el mundo en contra, miradas clavadas en tu nuca planeando venganza. Ya ni siquiera te planteas la imposibilidad de lo que estás pensando. 36 horas sin dormir a tus espaldas no te dejan ver que la Liga de la Justicia no existe, y que si existiera no vendría para salvar el mundo acabando contigo. Los superhéroes no matan, y contigo no harán una excepción, por mucho que la hayas cagado.
Ahora, con los ojos rojos e inyectados en sangre piensas en el ridículo problema original y lo fácil que habría sido solucionarlo si no te hubieras escondido como una rata. Pero es tarde. ¡La vida es dura! Y nunca da segundas oportunidades, eso solo pasa en las películas.
Mi conclusión es… ¡Haz algo, ahora que puedes! Si no quieres que tus amigos entren en tu cuarto y te encuentren colgado del techo en una ridícula horca con una nota debajo declarando que habías sido incapaz de pedir perdón por un chiste grosero.

martes, diciembre 25, 2007

Feliz Navidad


¡Brindemos!


Todos a la vez alzaron sus copas con fuerza. Tanta, que no tardaron en oírse el resquebrajamiento de la mayoría de ellas y los pequeños trozos de cristal cayendo al suelo y esparciéndose por escondites para no ser encontrados con facilidad. El champán caía por los brazos de todos. La gente tardó en reaccionar, y pasaron unos momentos hasta que los ojos vidriosos de los comensales pudieron enfocar con claridad lo ocurrido. Acto seguido una carcajada surgió de uno de ellos, y los demás no tardaron en unirse, hasta que lo que iba a ser un brindis se convirtió en una histérica risa.
Algunos de los trozos de cristal rotos habían llegado a cortar y ahora la sangre se mezclaba con el alcohol cayendo por los brazo, pero daba igual. Todo da igual en una ocasión especial en la que en realidad no estás celebrando nada. Te da igual la excusa que utilices para poder comer hasta reventar, contar estúpidas anécdotas y beber para olvidarse de lo que se celebra.
¿Por qué no inventarse una fiesta para todo el mundo? ¿Una fiesta por la que gente esté obligada a pasárselo bien y pueda esperar un año entero sin otra meta en la cabeza?

Feliz Navidad

martes, noviembre 27, 2007

You need me, bitch


Solo soy un pequeño objeto, a simple vista inservible, débil, que puede ser pisoteado, tirado, olvidado. Algo frágil que nadie necesita.
Sin embargo, en tus manos me convierto en algo preciado, en un tesoro, algo único, valioso, por el que vale la pena pagar, apostar. Significo cosas distintas para cada uno de vosotros.
Para algunos soy un alivio, para otros algo para ser mayor.
Para algunos un vicio, para otros una costumbre.
Para algunos una escapatoria, para otros algo de lo que no se puede escapar.
Para algunos una necesidad, para otros una cruz con la que cargar.
Algunos me exhibís, otros me escondéis. Pero todos tenéis algo en común, todos me deseáis hasta el último suspiro, hasta mi última exhalación como si fuera el aire que respiráis. Ya soy parte de vosotros, y aunque rompáis conmigo, pensaréis en mí el resto de vuestras vidas. No intentéis resistiros, al menos no hagáis de mi una condena, sino un placer.
Posiblemente os reiréis de mi, últimamente tengo a mucha gente en mi contra, pero no me preocupo, se que mi fin está aun muy lejos, soy algo muy seductor, sobre todo con las nuevas generaciones, el supuesto futuro del país…
Me necesitáis… lo sabéis, y eso me encanta…


P.D: Espero que nadie se moleste por este post.

(Aclaración)

Antes de nada quería aclarar una cosa del post anterior. Espero que nadie se de por aludido, no al menos de los que leen este blog, ya que asguro, no va por ellos. Solo basta mirar un poco el patio del colegio y se ve muy bien en quien me he inspirado.

domingo, noviembre 25, 2007

Cursilandia parte II


...

-¿Practicas algún deporte?
-Sí, juego al fútbol y al baloncesto.
-Vaya, lo siento, pero tendrás que dejarlos, son muy peligrosos y te puedes hacer daño. Mejor para controlar ese peso tuyo te vamos a poner a dieta, y si quieres acelerar el proceso puedes vomitar por las noche, ¿sabes como? Solo tienes que meterte los dedos al final de la garganta y ¡ya está! Pero acuérdate de lavarte los dientes después, claro.
Pero bueno, dejémonos de esas cosas para más adelante, debes cambiar poco a poco. Los cambios rápidos no nos interesan, necesitamos que te convezcas de lo que haces, cambios a largo plazo.
Por último y no por ello menos importante, te daré unos consejillos de cómo actuar. Sobre todo es muy importante que te des cuenta que somos una gran familia y que hay que demostrarlo. Es importante decir cuanto quieres a todo el mundo desde ya.
-Pero a mi me cuesta mucho decir algo así, y desde luego no le voy a decir a alguien que le quiero sin hacerlo.
-No es necesario querer a las personas para decirlas. De todas formas creo que tienes un significado distinto que nosotros para ese verbo. Aquí básicamente se utiliza para hacer saber a la gente que la aprecias y que has pasado un buen rato con ella. Normalmente se acompaña de abrazos. Es muy fácil, ya le cogerás el truco.
Y, respecto a la confianza, aquí existe algo parecido. Todo el mundo le cuenta sus cosas al primero que pilla, pero es posible que acabes odiando a esa persona, así que no te preocupes si se van diciendo cosas de ti por ahí, es normal. Además, cuantos más enemigos tengas, más gente se pondrá también de tu lado. Ya verás como poco a poco te sientes una más, solo sigue al resto. ¿Alguna pregunta?
-No..Solo quiero entrar y olvidarme de los problemas, quiero sentirme una más y dejar de estar aislada.
-Perfecto, esa es nuestra mentalidad. Bueno, ya estás lista para entrar.
Por cierto, si necesitas algo o no te sientes cómoda por cualquier cosa, no dudes en hablar conmigo. Pregunta por Belial, así me llaman.

Cursilandia parte I


Hola y bienvenida a Cursilandia, verdadero reino de las Apariencias, ¿qué deseas?
-Hola, quería ingresar en su…club.
-Oh, no, querida, no es un simple club, es una forma de vida, hay que dedicarse a ello en cuerpo y alma, no solo en los ratos libres, tenemos un contrato.
-Vale, está bien.
-Bueno, entonces empecemos. Dime tu nombre, edad, peso y razón por la que quieres entrar.
-Me llamo Marta, tengo 15 años…
-Vaya, 15 años, eres bastante mayor para entrar aquí por primera vez.
-Si, bueno. ¿Es necesario decir mi peso en serio?
-Si, son las normas.
-Bien, pues peso 57 kilos… y mi razón para entrar es que todo mi grupo entró hace tiempo y me he quedado un poco sola.
-Entiendo, bueno en cuanto al peso, tendremos que hablar más adelante, es un tema más complicado de lo que parece. Entonces dices que ya tienes amigas aquí dentro.
-Sí, unas cuantas.
-Perfecto, eso facilita aun más las cosas. ¿Bebes y fumas?
-No.
-Pues, no es obligatorio, pero ya sabes, está bien visto, y teniendo en cuenta nuestro subnombre no te vendría mal, sobre todo si eres novata. ¿Tienes novio?
-No.
-Bueno, eso da igual, estás en el sitio correcto, sigue nuestras indicaciones y pronto conseguirás uno.
Vacía aquí tus objetos personales, por favor.
Vaya, 1984, de Orwell. Lo siento, no se puede meter material de este tipo en nuestra sociedad, debes dejar este tipo de libros, te aconsejo mejor alguno de amor y alguna aventurilla. Y en cuanto a esos discos…Arctic Monkeys, The Killers, Extremoduro (*)… eso no se escucha por aquí. Prueba con un poco de pop, ¿qué te parece?
-La verdad es que no me gusta, prefiero mis discos, estos no me dicen nada.
-Claro, en eso consiste. No queremos que te preocupes más de la cuenta. Esa otra música puede hablar de algún problema que te queda muy lejano, no queremos verte triste por cosas que no puedes arreglar, no deben ser de tu incumbencia… ¿calentamiento global? ¿Guerras? No las podemos parar, así que mejor olvídate de ellas.
Sigamos. Tendrás que quitarte esa ropa. Pero no te preocupes, aquí te proporcionaremos ropa necesaria hasta que sepas como comprarla tú, te daremos unos cursillos muy sencillos, y si no, siempre puedes fijarte en los demás, ¿no?
...
(*) No es uno de mis grupos preferidos, pero si de las pocas personas que leen mi blog, así que lo dejo por ellos.

sábado, noviembre 24, 2007

5 de Noviembre


No pude escribir el 5 de noviembre porque desde hace tiempo tengo muchas cosas que hacer y es en días contados los que puedo escribir.

Solo quería recordar esta fecha.


Remember remember the fifth of November

Gunpowder, treason and plot.

I see no reason why gunpowder, treason

Should ever be forgot...

sábado, octubre 20, 2007

Gente


La calle está llena de personas yendo de un lado a otro con prisa, con rumbos inmediatos, pero sin objetivos a larga distancia. Todo lleva un frenético movimiento que no hace más que aumentar. Uno se para un momento y piensa, ¿a qué viene todo esto? Gastamos toda nuestra vida en recluirnos, en el colegio, en casa, en la universidad, en el trabajo. Creemos tener un objetivo con sentido, pero no lo tiene. Poco a poco fuimos creando tareas y entretenimientos para la vida, pero se fueron haciendo cada vez más complicados hasta llegar a un límite absurdo. ¿De qué me sirve estudiar una carrera para trabajar y ganar un dinero, ganar algo en realidad inservible inventado por nosotros mismos? Gastamos nuestra vida para comer y para llegar a la vejez y disfrutar de lo que queda. Pero llegamos la jubilación y nos sentimos inútiles y con ganas de seguir trabajando, porque es para lo que nos han programado. Si tu objetivo es tumbarte y hacer lo que quieras. ¿Por qué no lo haces directamente? ¿Por qué tenemos que estar haciendo algo permanentemente? Para no pensar y darnos cuenta de nuestra estúpida existencia. Si llenamos nuestra cabeza de conocimientos sin sentido, no hay espacio para la conciencia de soledad y absurdez de nuestras vidas. Ese uno lo va a dejar todo, va a escuchar lo irracional de su interior, su verdadera naturaleza, su esencia y va a vivir. Pero es entonces cuando otro lo empuja y olvida todo y sigue caminando.
Prefiero no pensar en lo estamos haciendo para no arrepentirme, porque pienso que somos absurdos, sigo esperando una respuesta coherente, mientras tanto me entretengo estudiando…

jueves, septiembre 13, 2007

Lo que yo haría

Tras bastante tiempo sin escribir debido a motivos personales y después de la bazofia que escribía últimamente, retomo poco a poco el blog. Lo primero, escribiré la respuesta a la cadena que ha empezado mi amigo Birlo. Así que, he aquí lo que yo haría.
Lo primero que haría yo sería tirarme diez minutos mirando el cadáver convenciéndome de que es verdad lo que veo. Si a los diez minutos el cadáver sigue en el suelo me voy a mi cuarto y me vuelvo a dormir.
Si cuando me despierto (si es que consigo dormir) la muerta sigue en mi salón me planteo las posibilidades. Buscaría a alguien por toda la casa, por si el que la ha dejado ahí sigue dentro, y comprobaría si las marcas de su cuello coinciden con mis manos o algo que se encuentre en mi cuarto. En ese caso me desharía del objeto.
Si mis entrañas lo soportaran intentaría descuartizar el cuerpo y meter trozos de carne pequeños y congelarlos para tirarlos a la basura al cabo de algún tiempo cuando se pudrieran. Los ojos y vísceras los metería en la minipimer(no se como se escribe) y haría una papillita que tiraría por el vater.
Los huesos serían más complicados. Si es imposible destruirlos los guardaría en el fondo de mi trastero, total, nadie entra ahí.
Hecho esto dormiría un buen rato, por si acaso sigue siendo un sueño, y si no, sigo con la vida y de paso intento averiguar quien era la chica.
Si alguna vez me descubrieran, comprendería que tengo un trastorno de doble personalidad con instintos homicidas y me entregaría. Daría unos detalles falsos de la muerte para que no coincidieran con la verdad, así la policía pensaría que estoy intentando inculparme un crimen que no he cometido y me dejaría libre de ir a la cárcel.
Si esto tampoco funcionara, probaría por la salida de la locura y de la doble personalidad y por último diría la verdad. “Es posible que haya matado a la chica, pero no me acuerdo”. Quizá me metieran en un manicomio antes que en la cárcel, del que es más fácil salir a la larga.
Y claro, durante el juicio me podría enterar de quién es la chica y de por qué narices hubiera querido yo matarla.

domingo, julio 22, 2007

Mensaje...

Estaba sentada en el sofá de su cuarto. Solo se sentaba en ese en ocasiones especiales, ya que normalmente prefería la compañía de la gente en el salón. Sin embargo, esta no era una ocasión especial, nada para celebrar, solo estaba cansada. Estaba cansada del mundo, de la gente, de sus problemas, de levantarse todas las mañanas sin ganas, cansada de no tener nada interesante que hacer, cansada de esperar a que llegara un buen día. Era uno de esos días en los que no quieres hacer nada, solo existir un rato y esperar a que llegue la noche para poder volver a dormir y soñar.
Entonces como si leyera sus pensamientos, la radio empezó a entonar una melodía triste muy acorde con su estado de ánimo. Cerró los ojos y dejó de pensar, solo escuchaba la música como una parte de su cabeza.
Pero de pronto esa armonía se rompió con un sonido desagradable. El móvil, había recibido un mensaje. Con un gran esfuerzo se acercó a leerlo y descubrió que un amigo se había acordado de ella desde su lugar de vacaciones. Vaya, toda una sorpresa. Con una sonrisa contestó al mensaje que le había sacado de su apatía. Decidió sacar a otro amigo de su posible tristeza con otro mensaje. Esperaba empezar así una pequeña cadena de sonrisas que irían recibiendo todos los que supieran que alguien se había acordado de ellos.

miércoles, junio 27, 2007

Los recuerdos

Me encantan los recuerdos. Suelen ser un objeto absurdo o inservible, pero algo irreemplazable. Te hacen revivir sensaciones, experiencias de mucho tiempo atrás, felices en su mayoría, y te hacen recordarlas mucho mejor de lo que fueron en realidad. Incluso los recuerdos de sufrimientos son buenos. Tienen un extraño poder que hace que valores los malos momentos como valiosos también. Qué curioso, ¿verdad?
Y lo mejor de los recuerdos cuando son objetos es que da igual que se rompan, cuando pasa el tiempo, esa rotura hace ese recuerdo único.
Pero los recuerdos más valiosos sin duda son los que recuerdas solo tú, los que pasan por tu cabeza y te pones a sonreír o soltar una carcajada pareciendo una chalada.
O a lo mejor todo esto solo me pasa a mí., lo que hace aun más especiales los recuerdos para mí.

jueves, junio 14, 2007

Eva


Se llamaba Eva, y era bastante solitaria. No es que fuera una marginada, simplemente, prefería estar sola. Decían que tenía amigos, pero lo cierto es que solo eran conocidos, ya que no podía confiar en ellos, y ellos no confiaban en Eva. Nadie la conocía porque nunca dejaba ver sus sentimientos, siempre los ocultaba, al igual que su forma de ser y sus pensamientos. No era feliz, pero tampoco infeliz, y eso le bastaba. Era todo un misterio.
Pero un día empezó a acercarse a la gente y dejar que los demás se acercaran. Entró en una época de cambios, que dejaron huella en su vida, tal vez porque fueran demasiado rápidos. Compartió sus tardes con los que poco a poco se fueron convirtiendo en sus amigos, y empezó a sonreír. Adquirió la costumbre de escuchar a los demás y empezó a hablar sobre ella misma, y dejó ver su verdadera forma de ser.
Incluso llegó a enamorarse. Sin embargo, este fue el principio del fin. Aunque era muy querida por todos, no fue correspondida en ese caso. Esto marcó un antes y un después, y comenzó una nueva decadencia. Tan pronto estaba bien como estaba mal. Estaba obsesionada, deprimida y con solo un pensamiento en mente. Intentó olvidarlo gracias a los que le rodeaban, pero era muy difícil y tenía muchos baches en su vida. Siguió intentando ayudar a los demás para poder olvidarse de sus problemas, pero estos la atormentaban por la noche. Hasta que ocurrió, se metió demasiado en la vida y problemas de una amiga, tanto que intentaba vivir a través de ella. Perdió a esa amiga y volvieron sus problemas. Era insoportable. Se estaba autodestruyendo.
Para ella solo había una solución. Volver a ser la de antes. Poco a poco fue perdiendo el contacto con la gente y aunque sus problemas seguían ahí, ya casi ni parecían reales. Ahora es como era antes, solo que con una sola diferencia. Sigue siendo solitaria y vive gracias a sus fantasías y sueños. Pero ahora que sabe cómo es la felicidad, hay algo dentro de ella que le duele todos los días. Son los recuerdos, los buenos, pero también los malos, que no la dejan dormir. Y esa parte de ella que sus amigos se llevaron, y esa parte de ella que sigue obsesionada con una persona, que nunca más volverá a ver.

lunes, junio 11, 2007

¿Engañan las apariencias?


La respuesta es sí, pero no sabemos realmente cuanto.
He llegado a la conclusión de que las personas tenemos muchas capas, el número depende de cada uno, pero siempre es alto. Conoces a una persona de vista, y te parece una idiota, una gritona que necesita ser el centro de atención, una hortera y una creída.
Pero de repente, cambia una circunstancia y empiezas a conocerla y te das cuenta de que es simpática y todo. Bueno, cualquier persona es maja si quiere. Pero pasa el tiempo y ganáis confianza y empezáis a construir una amistad muy rápido quizá. Sigue pasando el tiempo y recuerdas entre risas cómo la odiabas, quien te iba a decir a ti que acabaría siendo tu amiga.
Entonces toca la primera pelea, es inevitable. Tarde o temprano ves su defecto. El defecto. Que casualmente es el mismo que habías notado sin conocerla. Solo por eso la odiabas. Entonces surge un conflicto. ¿Es de verdad como la veía? ¿Puedo aguantar eso? Con una amistad de toda la vida ni te lo planteas, todo el mundo tiene defectos y has aprendido a soportarlo, sin embargo las nuevas amistades son más frágiles y aunque no queramos admitirlo, las rompemos por estupideces.
El resto depende de ese pequeño paso. Puedes volver a odiarla, de hecho es el camino más fácil, simplemente repetirte que siempre había sido así, pero lo había disimulado. O puedes aprender a aguantar ese error y seguir construyendo la amistad un poco más despacio, pero más sólida. Incluso se puede convertir en tu mejor amiga.
Entonces, ¿las apariencias engañan? Sí, pero parcialmente, nos iremos quitando capas durante toda la vida, más o menos gruesas, pero siempre ocultando algo nuevo. Yo solo digo que la primera impresión y apariencia no es siempre desacertada.

Dias de verano

Bueno, acabo de empezar las vacaciones, y aunque los primeros días he estado enfadada por diversos motivos y ocupada por muchas cosas, hoy he tenido un verdadero día de verano.
Qué gusto poder terminar de comer y poder plantearte si dormir la siesta plácidamente o ir al ordenador a hablar o ver una peli.
Qué gusto tener tiempo para actualizar tranquilamente el blog.
Qué gusto tener un disco nuevo sonando mientras lees una revista o un libro.
Qué gusto poder quedar con tus amigos tarde para estar simplemete sentados en un parque o quedar con ellos porque tienes un ataque de hiperactividad.
Estos son los detalles que de verdad aprecio.
Aaaaah.
Como me gustan los primeros días de vacaciones...

lunes, mayo 21, 2007

La felicidad ajena...


Hay muchas cosas me odio, y algún día de estos haré un post siguiendo tu cadena Birlo, pero hoy solo quería comentar una de ellas.
Que la gente se divierta y yo no. Pero no porque me aburra lo que a ellos les divierta, eso me da igual, a mi me molesta que se me prive de la oportunidad de divertirme.
Y es que no se por qué, pero me suele pasar a mi. Por ejemplo, estoy unos días aburrida, porque todo el mundo tiene exámenes, y baste que el mundo empiece a quedar y a salir, para que yo tenga algo que hacer. Como me jode estar de viaje aburrida, pensando que todo el mundo se divierte, y yo tenga que estar muerta del asco.
Me llamaréis mala persona, pero no os imagináis la sonrisa que se me pone en la cara cuando veo que empieza a llover. No, mejor diluviar. Así nadie puede salir a la calle… Ya que yo no me divierto, me consuela pensar que todo el mundo está aburrido.
También es muy molesto estar estudiando en junio, con todo el calor, a las seis de la tarde y mientras oír las risas de los niños pequeños que no tienen deberes y se quedan jugando hasta el último rayo de sol. Qué no daríamos en ese momento por estar con ellos, o al menos que se les pinchara el balón, o que sus madres les castigaran…lo que sea con tal de que la felicidad ajena supere la tuya, o que tu infelicidad supere la del resto.
Ya se que hice un post parecido, pero es que me ha pasado este fin de semana y ando un poco picada. Encima la gente viene a restregarme lo bien que se lo han pasado. Luego ven a preguntarme por qué te he mandado a la mierda.

domingo, mayo 13, 2007

Cambios


Yo siempre he sido de las que piensan que los cambios son a peor. ¿Siempre siempre? Sí. No me refiero a los cambios de la infancia, por ejemplo, estos son necesarios y a mejor (casi siempre, porque la persona madura y se convierte en un adulto). Me refiero a determinados cambios de la adolescencia en el 99% de la población, me refiero a los cambios de la televisión, que solo ponen anuncios malos y series de dibujos animados que te dan ganas de llorar, me refiero a los bodrios que hacen ahora por películas con el único fin de ganar millones y millones, me refiero a los grupos que luchaban por un ideal y se han dejado comprar por canciones de verano pegadizas, me refiero a que ahora los niños en vez de jugar, se hacen los mayores, me refiero a que antes podías salir a la calle sin miedo y ahora te tienes que preguntar si hoy te van a robar.
Y claro, me diréis que también existen los cambios a mejor, pero a veces, son casi peores. Para mí al menos, hablaré de mi caso.
Un día me desperté y me di cuenta de lo bien que iba todo, de lo feliz que era (si Paloma, yo también he sido feliz), de lo bien que me lo pasaba y de lo que disfrutaba todos los días. Había conocido gente nueva, había recuperado viejas amistades, había reencontrado ciertas partes de mí misma, deseaba llegar a sitios que hacía poco me daban miedo, básicamente me encontraba a gusto. ¿Qué más podía pedir? La verdad es que nada, sin embargo, al poco tiempo, la felicidad se convirtió en desesperación e impotencia, el buen cambio, el que había estado esperando tanto tiempo, iba a acabarse. En poco tiempo ese buen momento se acabará, dejándome con una muy buena sensación por un lado, pero por otro, tristeza, nunca volverá a ser igual. Entonces me pregunto, ¿de verdad merece la pena esto? ¿A merecido la pena todo este maravilloso tiempo, si la mitad lo he pasado pensando que algún día acabará? ¿Merece la pena pasármelo tan bien si luego estaré pensando que todo lo bueno tiene su fin? Y aquí mi razón para odiar a los cambios. Un cambio bueno no dura para siempre, así que un buen cambio implica que tarde o temprano habrá uno a peor.

Pero aun así, tengo que decir que ha merecido la pena.

Estúpida conciencia...

...¿quién te ha pedido que nos amargues la existencia?

domingo, mayo 06, 2007

Felicidades

Solo quería hacer una pequeña entrada felicitándo al blog. Hoy cumple un añito. Quién me iba a decir que duraría tanto...

sábado, mayo 05, 2007

Una hoja insatisfecha


Había un gran árbol en lo alto de una montaña desde el cual se podía ver todo un valle, se podía decir que era el rey. Todas sus hojas tenían una vista panorámica del río, de los demás árboles y de todos los animales. Eran envidiadas por el resto de seres que poblaban allí, y todas y cada una de las hojas del árbol estaban felices de su hogar, aferrándose con todas sus fuerzas a la rama hasta que finalmente, al llegar su hora, caían mustias junto al árbol para morir nutriendo la tierra.
Todas excepto una. La verdad es que esa hoja era especial, porque era infeliz. Esa hoja quería ir más allá, no quería pasarse la vida viendo el mismo valle desde el mismo sitio, quería hacer algo distinto. El resto de hojas la despreciaban por esto. Sabían que el mundo guerra del valle era feo, lleno de suciedad y frío, no había más que desconfianza y guerras, y no entendían por qué querría la hoja distinta ver todo eso teniendo el valle.
Preocupado el árbol habló con la hoja descontenta para ver qué ocurría. Sin embargo, ni siquiera el árbol consiguió hacerla cambiar de opinión.
Un día, la mejor amiga de la hoja insatisfecha se cayó, y se posó en el suelo, lista para su hora. Ahora que no se llevaba con nadie, la hoja decidió que era el momento, y sin echar la vista atrás, aprovechó una ráfaga de viento y se soltó de la rama.
Voló con el viento por todo el valle y lo vio todo con una perspectiva distinta. Desde el aire podía ver la felicidad de los animales que corrían, pero también podía ver los depredadores al acecho de sus presas, podía ver los colores de las flores con claridad, pero también veía los insectos que subían por sus tallos.
Y por fin, pudo ver la ciudad. Sí, estaba llena de contaminación, y podía ver otro tipo de insectos, mucho más grandes que andaban a dos patas, pero también vio cosas que le gustaban. Construcciones gigantescas que eran varias veces más grandes que su árbol se alzaban por toda la ciudad. Aunque no era perfecto, le gustó lo que vio.
En una última ráfaga de viento, consiguió volver al valle donde estaba el árbol que había sido su hogar y caer al lado de su mejor amiga, aun consciente.
Podía oír como las otras hojas la criticaban por desperdiciar su vida, ahora moriría.
-¿Mereció la pena?- Le preguntó su compañera.
-Creo que sí.
Y justo antes de cerrar para siempre los ojos, pudo ver los insectos que subían por el tronco del árbol para alimentarse de sus prepotentes vecinas y sonrió.